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sábado, 6 de febrero de 2016

VIAJE A INDOCHINA - VIETNAM RURAL

Domingo 24/1/2016. Frio y lluvia en Hanoi. Desayunamos y a las 8 de la mañana salimos de la ciudad para visitar una aldea y los arrozales. Paramos en la ruta en un lugar que parecia un bar. Los que fueron al baño contaron que era muy precario. No había café.



A las 11,30 llegamos a la aldea, con casas construidas sobre pilotes y ahí nomas los arrozales. Las plantaciones de arroz están inundadas de agua y los campesinos trabajan dentro del agua.









En la calle vendían estos rollitos de arroz:


Dimos una vuelta por la aldea, muchos tejidos y acá también atendían los puestos las mismas vendedoras que tenían allí sus telares.
Como era domingo, la mayoría de la gente eran vietnamitas paseando en su día libre.
Phuang nos dijo que íbamos a almorzar en un restaurante debajo de una casa, al aire libre. Más allá había un restaurante de verdad, con paredes. Fuimos a averiguar con Bruni, porque pensamos en comer allí aunque tuviéramos que pagar, hacia demasiado frío. Nos dijeron que era lo mismo que la casa contigua donde íbamos a comer, así que nos instalamos todos allí.
Empezaron a traer platos y comimos en bols con palitos. Habia arroz y verduras, pero también pollo, cerdo y tortilla, así que no pasé hambre.




 Cuando terminamos de comer volvimos a Hanoi. A la vuelta paramos en un bar que, como todos aquí, cocinan al aire libre. Habia varias personas alrededor de una fogata. Hacia frío y moría por comer un chocolate, por suerte allí vendían TIC TAC.


A la noche bajamos a comer al restaurante del hotel. Comí spaghetti a la carbonara, estaban riquisimos.







VIAJE A INDOCHINA - DE VUELTA EN HANOI

Sábado 23/1/2016. Me levanté muy temprano porque a las 6,30 había clase de taichi en la cubierta superior del barco y no me la quería perder. Hacia mucho pero mucho frío y éramos sólo cuatro valientes, todas mujeres. El profesor estaba descalzo.
Después desayunamos y el capitán dijo que debido al clima la autoridad portuaria no permitía que los barcos salieran a navegar, así que a las 8,30 volvimos en omnibus a Hanoi. Llovía.



En el camino paramos en un negocio donde pasaron un vídeo sobre las perlas de la bahía de Ha Long e intentaron vendernos alguna.
También paramos en un pueblo donde había un cartel de propaganda de un restaurante donde se come carne de perro.


Ya en Hanoi, y otra vez en el Mercure La Gare, pedí una habitación donde se pudiera abrir la ventana. Mandaron un hombre a abrirla, y trajo un papel que tuve que firmar donde me comprometía a no tirarme ni arrojar objetos hacia abajo!!
Hacia muchísimo frío en Hanoi y lloviznaba. Fuimos a almorzar a un restaurante en el centro:








Más tarde, fuimos a ver la casa más antigua de la ciudad.




 Este es un templo budista que está justo enfrente de nuestro hotel:

 


Bruni volvió al barrio antiguo porque quería más shopping, yo me quede en el hotel y más tarde me fui otra vez a la pizzería de la vuelta.





VIAJE A INDOCHINA - LA BAHIA DE HA LONG

Viernes 22/1/2016. Salimos a las 8,30 en omnibus hacia el sur, a la bahía de Ha Long. Llevamos un bolso con algo de ropa para pasar la noche en un barco navegando por la bahia. Dejamos las valijas en el hotel de Hanoi porque el sábado a la tarde volvíamos al mismo hotel. En el camino al sur pasamos este puente


En el viaje Phuang nos enseñó a saludar en vietnamita, se dice “xin chao” a cualquier hora del día. También nos contó que en Hanoi hay ocho millones de habitantes y cuatro millones de motos. El tránsito es caótico y da miedo cruzar la calle, mucho peor que en Delhi.
El idioma solo tiene palabras monosilábicas, no hay desinencias verbales ni género.
En camino a la bahía paramos en un enorme negocio donde había cientos de estatuas de mármol y piedra, un taller de tejidos, artesanias, ropa y bar.





También vimos plantaciones de arroz:



Llegamos al puerto y subimos al barco de madera.




Nuestro camarote era muy agradable y había quince camarotes en el barco, que se llamaba Bayha IV.




El capitán y la tripulación presentándose:
 

Sirvieron un almuerzo buffet:


Era una día frío y gris, pero la bahía de Ha Long es un lugar muy hermoso, el agua es sumamente calma y hay muchas piedras enormes. Habia muchos otros barcos como el nuestro navegando (gran parte de la magia la perdió para mi cuando volví a Buenos Aires  y ví la película "Indochina" con Catherine Deneuve, que recomendó Phuang, y supe que tiene un pasado infame. Aqui se traficaban esclavos en la época de la dominación francesa).





En la cubierta superior del barco había un bar en forma de idem




En un barco más chico fuimos a una cueva con estalagmitas y estalactitas que se llama Cueva de las Sorpresas. Subimos y bajamos escaleras y vimos partes enormes en la cueva. En general trato de evitar las cuevas, son fatales para mi claustrofobia, y siempre estoy ansiosa por salir, pero ésta no me angustió tanto porque era amplia.






Dentro de la cueva había un gran símbolo fálico de piedra.









Cuando volvimos al barco el capitán dijo que la autoridad portuaria había dispuesto que todos los barcos volvieran al puerto porque había pronóstico de mal tiempo, así que debimos volver. 
Después hubo una clase de cocina. Aprendí a hacer rollitos vietnamitas, envueltos en papel de arroz y con relleno de cerdo y verduras, y flores de zanahoria..




A las 18,30 sirvieron la cena y a las 21,30 nos fuimos a dormir. El barco ya estaba en el puerto. Estaba muy nublado y fresco.