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jueves, 4 de febrero de 2016

VIAJE A INDOCHINA - EL MERCADO FLOTANTE DE DAMNOEN SADUAK

Sábado 16/1/2016. Hoy en el desayuno había bananas pequeñitas, que en Ecuador llaman “oritos” y en Tailandia “plátano huevo”. 


También descubrí una máquina que hace hot cakes, sólo hay que apretar un botón y esperar un minuto.


A las siete de la mañana salimos de Bangkok hacia el sudoeste, a 100 km está el mercado flotante de Damnoen Saduak.


En el camino paramos en una típica casa tailandesa. Construida sobre pilotes a orillas de un canal, en la planta baja está la tienda, y subiendo la escalera, un gran ambiente tipo loft donde había cocina, camas y armarios. Alli compré “tiger balm”, bálsamo de tigre, que sirve para labios resecos, picaduras de insectos y dolor muscular.






Cuando llegamos a Damnoen Saduak tomamos una barca tailandesa muy bajita con la cual recorrimos durante media hora los canales para llegar al mercado flotante.


Hacía mucho calor y viento, por eso mi cara tan colorada.







Todo Indochina llena de buganvillas, que nosotros llamamos santa rita.


Los vendedores cocinan dentro de sus botes, un espectáculo muy curioso.




La que se ve aquí es la bandera de Tailandia:


Fuera de los botes también hay puestos de comida, de ropa y zapatos.
En un puesto de la calle compré manzana de agua, que es muy refrescante, hacía mucho calor. Sofia nos dio para probar otras frutas exóticas.


Fuimos a ver la pagoda gigante de Phra Pathom Chedi. El ritual exigía tocar la campana.





Volviendo hacia Bangkok había muchísimo tráfico. Después descubrimos que era por la entrada a un templo.
Nos llevaron a comer al Jardín de las Rosas, donde además de restaurante había un espectáculo de bailes tailandeses y otro con elefantes que me resultó muy deprimente. Llegamos al hotel a las 17,30.


Pollo, fideos, jamón y rollitos, todo muy rico.



Más tarde fuimos a un supermercado Carrefour y compramos arroz de colores y té. Curioseamos las frutas, hay algunas muy exóticas.
Esta se llama la reina de las frutas:











domingo, 31 de enero de 2016

VIAJE A INDOCHINA - BANGKOK, CIUDAD Y TEMPLOS

Viernes 15/1/2016. Desayunamos en el hotel copiosamente. Hay frutas extrañas, una de pulpa blanca con pintitas negras y cáscara color fucsia que se llama cristal de dragón, y una manzana mucho más liviana que las nuestras que llaman manzana de agua, además de papaya, mango y piña. Un paraíso para mi.




La moneda de Tailandia es el baht, y 100 baht equivalen más o menos a 4 dolares.





En el hotel hay un altar con ofrendas y desde allí se ve el metro elevado de Bangkok.



Nos vino a buscar nuestra guía tailandesa que se llama Sofia, y nos contó que en tailandés se saluda con la palabra “sawatdi ka” a cualquier hora del día, y que el sufijo “ka” indica que la que saluda es una mujer. El alfabeto tailandes tiene 44 letras y 32 vocales, diferentes a las nuestras. Hay 40.000 templos en Tailandia, que antes se llamaba Siam, y la esclavitud fue abolida hace sólo 135 años. Es una monarquía constitucional.
Hace mucho, pero mucho calor. Bangkok es una ciudad caótica, y hay muchisima gente por todos lados. 


Pasamos por el barrio chino y por el indio, y fuimos al Palacio Real, a ver los templos budistas que están dentro del recinto.






Hay muchas construcciones dentro del Palacio, a cual más espectacular.









Estos guardianes con cara de malos están hechos con el material de lastre que traían los barcos chinos:




Tomé una coca tailandesa para reanimarme:




El Buda reclinado es dorado, enorme y espectacular. Mide 47 metros de largo.




También vimos el Buda de esmeralda (que en realidad es de jade).
En el mismo templo, muchos Budas en la misma posición, la mano derecha sobre la rodilla y la izquierda con la palma hacia arriba, postura para vencer obstáculos:





Este es uno de los canales de la ciudad:




A la tarde no teníamos actividades programadas. Seguimos el consejo de Sofia y tomamos un tuc tuc al Taksin Bridge, para navegar por el río.


El rio Chao Phraya es muy ancho y caudaloso, y la lancha parecía bastante precaria, pero iba mucha gente y bajamos cinco paradas más adelante. 





Queríamos ir a la calle de los Mochileros, donde hay mercado, pero tuvimos que tomar otro tuc tuc para llegar. Hicimos algunas compras, tomamos una cerveza y volvimos al hotel en tuc tuc.