viernes, 27 de julio de 2012

VIAJE A ESPAÑA - LA CORUÑA

Viernes 27/7/2011. Anoche no podía dormirme por el dolor de cintura y piernas, caminé demasiado. Tuve que levantarme a tomar un ibupirac. Me desperté recién a las 9, bastante recuperada, pero de todas maneras hoy decidí tener un día light, nada de desmesuras.
Salí y tomé un café en la cafetería de la esquina, venía con un churro gallego. Después busqué un banco para cambiar un billete de 500 euros, esos sólo circulan en América, acá no son comunes.
Fui caminando hacia la plaza de María Pita porque allí cerca está el Museo de Bellas Artes. Me costó encontrarlo, tuve que preguntar varias veces. Finalmente llegué, es un edificio muy moderno, tiene 18 años, adosado a un ex convento de monjas de clausura. 




Hay cuadros y esculturas desde el siglo XVIII al XX, incluido un Picasso. El cuadro que más me gustó es de un pintor gallego que se llama Isaac Diaz Pardo, Gentes que miran. Como no se pueden sacar fotos en el museo, lo busqué en google y aquí está:



Me gustan los cuadros que plantean interrogantes, qué será lo que mira tan interesada esta gente?
Me fui caminando hacia la oficina de turismo regional que está en el puerto, para averiguar como ver la costa da morte. Había mucha gente. Mirando los folletos descubrí que a las 12 hay un walking tour por el casco histórico con un guía local, que sale desde la estatua de María Pita y tiene un paraguas amarillo. 
Eran las doce menos diez y me fui caminando a la plaza de María Pita, estaba a 200 metros. Allí estaba Daniel con su paraguas amarillo. Durante dos horas y por 10 euros, me llevó a recorrer el centro histórico, me contó historias y anécdotas, a mi sola, porque era la única interesada. Es una lástima que no lo promocionen, me enteré por casualidad.
Es un chico muy joven, me contó que estudió turismo en la Universidad de La Coruña e hizo cursos de postgrado en Londres y en Berlín, sabe mucho y ama su ciudad.
Según Daniel, María Pita no sólo avisó a la Armada Española que Francis Drake se acercaba al puerto, sino que luchó personalmente contra los invasores e incluso mató a más de uno. Después me enteraría de más detalles del personaje en su casa museo.
De allí fuimos a la Iglesia de Santiago, de estilo románico, y que tiene sobre la puerta, grabada en la piedra, la figura de Santiago a caballo, el Santiago matamoros asociado a la Reconquista.




Por dentro es pequeña y sencilla, tiene otra puerta, por la cual salimos, que da a la calle lateral. En el friso de la puerta, y en las patas del cordero, parece decir 1411, que puede haber sido el año de alguna de las muchas reconstrucciones:



Allí cerca está la Plaza de Azcárraga, que funcionaba como un mercado, y la Iglesia de Santo Domingo, cuya cúpula está torcida hacia la izquierda con respecto a la fachada. No sé si lo hubiera advertido si Daniel no me lo hubiera mostrado.



También me contó la historia del viaje de Hércules a Galicia para matar al gigante Gerion, y que la costa sobre el Atlántico se llama "costa da morte" no por los naufragios, sino porque es donde para los romanos moría el sol todos los días. También le pregunté por el cartel del Ayuntamiento que dice "Troulea", y me dijo que "troula" en gallego significa "fiesta", lo cual explica el cartel que publiqué en el post de ayer. En la plaza de María Pita están armando un gran escenario porque en el mes de agosto son las fiestas de la ciudad.
Luego fuimos a la Plaza del Convento de Santa Bárbara, donde también están grabados en la piedra de la fachada la Sagrada Familia, un peregrino y otros personajes. Cuando hay una boda, la madre de la novia lleva el día anterior al convento una docena de huevos, para que las monjas pidan en sus oraciones que el día siguiente no llueva.




Fuimos a los Jardines de San Carlos y pasamos por la Casa Museo de María Pita.
Cuando terminó la visita me recomendó ir al Mercado de San Agustín, donde venden productos típicos, y me recomendó un bar de tapas cerca de la Iglesia de San Nicolás, pero no pude encontrarlo.
En el mercado de San Agustín, que está frente a la Plaza del Humor, venden dulces, frutas, verduras y pescados.
Quise probar un bollito que se llama "capricho de Santiago". Lo quise pagar, pero la señora me lo regaló, no me quiso cobrar. Me dijo que se hacen a base de clara de huevo y almendras. Exquisito.






Como di varias vueltas alrededor de la Iglesia de San Nicolás y no encontré el bar de tapas que me recomendó Daniel, me senté en la vereda en otro bar, donde comí media ración de jamón ibérico y media tortilla. Todo delicioso. La tortilla sin cebolla, como a mi me gusta.
Volví al hotel a descansar. 
Como estoy en el istmo de la península y hay mar a ambos lados, pasan frecuentemente las gaviotas, que son enormes y hacen mucho ruido. Aquí una descansando en la pared de enfrente:



Me recosté y me quedé dormida. Cuando me desperté volví a salir y fui a la Casa Museo de María Pita. 
En el camino, me encontré a Marylin:



Me costó mucho encontrarla, pero finalmente lo conseguí. María Pita, cuyo verdadero nombre era Mayor Fernandez da Camara Pita, vivió en esa casa, hoy reconstruida con criterio moderno, con su segundo marido. 
Se casó cuatro veces, enviudaba frecuentemente. Todas las inscripciones del museo están en gallego, se entiende bastante, es una mezcla de español y portugués.
La tal María Pita era de armas tomar, hay una reconstrucción de las habitaciones de su casa en base a un inventario que consta en los Archivos de Galicia, porque era pendenciera y tuvo más de 20 juicios. Yo era la única visitante.



Volví al hotel a las 8, ahora ya quiero descansar. En el super de la vuelta me compré queso de cabra, galletitas y gaseosa por si tengo hambre más tarde.





jueves, 26 de julio de 2012

VIAJE A ESPAÑA - DE OVIEDO A LA CORUÑA

Jueves 26/7/2012. A las 8,30 salí a pasear. Estaba fresco y había poca gente en la calle. Caminé por la calle de Uría y encontré la estatua de Woody Allen en una bocacalle. 



Después volví por el parque de San Francisco. Para los despistados, está la fecha hecha con césped.



Evidentemente la cambian todos los días, ni idea a qué hora. En mi paseo descubrí que en una de las calles del parque está la parada de taxis, aquí en España los taxis no andan circulando por las calles, sino que hay que ir a buscarlos a su parada.
Volví al hotel a buscar la valija y me fui caminando las tres cuadras a tomar el taxi, que me dejó en la estación de autobuses a las 9,45.
A las 10 salió el autobús a La Coruña, que pagué como cinco estrellas pero no era como el que tomé en Bilbao, no tenía camarera, ni refrigerio, si uno quería agua se la tenía que ir a buscar a un cajón, ni pantalla individual, ni regalo. El asiento era muy cómodo.
A las 13,45 llegó a La Coruña. De la estación tomé un taxi que me trajo al Hotel Sol, a unas 20 cuadras. Mi habitación tiene una terracita propia desde la cual se ve el mar y muebles muy bonitos. 






Un hallazgo a 52 euros la noche. Y además tiene excelente conexión a internet en la habitación incluida en el precio. Tanto en el NH Principado de Oviedo como en el Hotel Barceló de Bilbao tenía que bajar al lobby y la del NH era de terror, lentísima.
Dejé mis cosas y salí a caminar. En la recepción me dieron un mapa y me dijeron que hacia la derecha está la playa y hacia la izquierda el puerto. La Coruña está en una península y estoy en el istmo.
Hacía un poco de frío, pero igual había gente en la playa. No se veía el horizonte, había bruma sobre el mar.



Caminé por el malecón, que tiene bancos de piedra y bicisendas, y entré en un bar a comer un sandwich, perdón, bocadillo, y tomé vino rosado de Castilla, muy rico.



Me dí cuenta que para ir al casco histórico tenía que caminar para el lado contrario, así que pasé por la esquina del hotel otra vez. Empezó a lloviznar, así que subí a mi habitación a buscar mi campera de lluvia y mi paraguas. La lluvia duró muy poco y salió el sol. 
Por casualidad encontré la Plaza del Humor, donde hay estatuas en los bancos de piedra (no sé quienes son) y dibujos de humoristas en el piso:







Llegué al casco histórico, y a la plaza de María Pita, enorme y con portales, y el impresionante edificio estilo francés del Ayuntamiento. 




El Ayuntamiento insta a los ciudadanos a tirar la chancleta!!



María Pita es la heroína de la ciudad, porque tenía muy buena vista y vio al pirata Francis Drake que se acercaba, avisó y la armada española pudo detenerlo. Allí está su estatua en el medio de la plaza.



Desde allí fui hasta la zona del puerto, donde están los restos de las murallas. Me senté en un bar a tomar un café y le pregunté al mozo donde estaba la Torre de Hércules (no la encontraba en el mapa). Me dijo que tomara el Paseo Marítimo, y que eran unos 15 minutos de caminata.
Tomé el Paseo Marítimo y caminé, caminé y caminé. 




La Torre de Hércules no aparecía nunca. Cuando llegué y entonces sí la encontré en el mapa (la estaba buscando en el casco histórico y estaba en la otra punta) me di cuenta cuánto había caminado: me recorrí toda la península a lo ancho. Lo de los 15 minutos fue una venganza por los chistes de gallegos, caminé más de una hora.



Dice la leyenda que Hércules construyó el faro original después de vencer al gigante Gerion que aterrorizaba a la ciudad. Se sabe que los romanos construyeron allí un faro en el siglo II, y fue restaurado en 1791. Ahora es una atracción turística, rodeada de un gran parque al lado del mar. 



Para llegar a la base, hay una rampa. Desistí de subir a la torre, son 234 escalones y ya mis piernas no daban para más. No hay ningún negocio en la base, moría por tomar algo frío, porque ya hacía mucho calor.
Desde allí se ven muchos edificios que miran al mar, la parte moderna de la ciudad.
Volví en un bus que me dejó cerca de la plaza de María Pita. El bus tiene un audio que indica las paradas. Desde allí vine al hotel caminando. En el camino compré salchichas en lata, grisines y gaseosa, porque me duele desde la cintura para abajo, todo, de tanto caminar, y ya no voy a salir. Ahora son las 10 de la noche y es pleno día.

miércoles, 25 de julio de 2012

VIAJE A ESPAÑA - OVIEDO, CANGAS DE ONIS, COVADONGA


Miércoles 25/7/2012. A la noche bajó la temperatura. Dejé la ventana abierta de par en par y a las dos de la mañana me desperté porque habían entrado todos los mosquitos de Oviedo a picarme. Tuve que levantarme, cerrar la ventana y poner el aire. Me levanté temprano y las 8,30 salí para la estación de autobuses. En el camino tomé un café y comí un bizcocho. 







Muy lindo clima, a la mañana temprano está fresco. Poca gente en la calle. Iba bien pero en algún momento hice un lío y tuve que preguntar. Había caminado como cuatro cuadras para el lado equivocado. Cuando llegué a estos edificios raros debía doblar a la derecha y doblé a la izquierda:



Fui por la calle Pelayo donde hay un teatro, una gran iglesia con cúpulas rojas y muy lindas esculturas.
No llegué a tomar el autobús de las 9,30 a Cangas de Onis y tuve que esperar el de las 10,30. Mientras tanto, compré mi pasaje para mañana a La Coruña, en que voy a volver a pertenecer a la aristocracia, porque es el servicio cinco estrellas. El común sale a las 7,30 y hay otro a las 3 de la tarde que tarda siete horas, y no quiero llegar casi de noche. El de los ricos sale a las 10 y llega a las 2 de la tarde.
Llegué a Cangas de Onis a las 12,10. Averigüé cómo ir a Covadonga y me dijeron que habitualmente salen los autobuses cada 15 minutos pero hoy hay una fiesta (yo siempre llego cuando hay fiesta) y suben una vez por hora. Desistí de ir a los lagos, eran 12 km más arriba que Covadonga. Pero finalmente los que salían una vez por hora no eran los que subían a Covadonga sino los que pasaban por la ruta, que está unos 300 metros hacia abajo. El que me dejó cerca de la basílica y el museo salió 13,45.
Pero antes de tomar este bus tuve tiempo de ver Cangas de Onis, el Ayuntamiento que es muy lindo y chiquito, y caminar por la orilla del río Sella hasta el puente al cual le dicen romano y que según Lonely Planet es medieval. 








Es un puente de piedra que me recordó al Puente La Reina que ví cerca de Pamplona (tengo la sensación de que fue hace mucho tiempo pero fue apenas la semana pasada), aunque este es mucho más chico.
Cuando supe que recién a las 13,45 salía el autobús, continuando con mi tour gastronómico comí croquetas de jamón en el bar de la estación y tomé cerveza con limón. Ya hacía mucho calor.
Son sólo 7 km entre Cangas de Onis y Covadonga, en subida. El museo acababa de cerrar a las 2 de la tarde, cuando llegué, y abría otra vez a las 4. 



Fui a la basílica, que es enorme, y a la ermita construida en lo alto de la roca. Allí hay un lago, hay que tirar una moneda y pedir un deseo. Fue pedido.





Frente a la basílica está el monumento al Rey Don Pelayo, que en 722 AC venció allí a los musulmanes, impidiéndoles dominar la región. Después de esta victoria, Don Pelayo se estableció en Cangas de Onis.



Bajé despacito a la ruta, para volver a Cangas de Onis en el autobús que venía de los lagos y que finalmente pasó a las 15,30. 



El camino es bastante impresionante en bajada, son todas curvas. Ví los horreos, las construcciones para guardar el grano típicas de esta zona.



A las 16,15 tomé el autobús de vuelta a Oviedo y dormí todo el viaje. De la estación hasta el hotel vine caminando, como Hansel y Gretel memoricé el camino y sabía que tenía que doblar en una esquina donde hay un negocio de abanicos, después pasar por la iglesia de cúpulas rojas, el teatro, las estatuas, y llegué bien. Estoy muy cansada, pasé mucho calor hoy. Me compré unos snacks en un supermercado por si no quiero ya salir.
Menos mal, porque se largó a llover, por primera vez desde que estoy en España.