Domingo 22/1/2012. ASIS. PERUGIA. ROMA. En el Hotel Gio de Perugia tuvimos hoy muy buen desayuno, con muchas cosas dulces, masitas y tortas. No estoy pasando hambre en Italia.
Hoy es el último día del tour. Primero fuimos a Asis (Assisi para los italianos) a ver la ciudad y las dos basílicas de San Francisco, una encima de la otra. Yo entré y salí y me fui a caminar por la ciudad. Típico pueblo medieval, mucha piedra, palacios y calles curvas que suben y bajan. Arriba había otra iglesia, pero ni se me ocurrió entrar. Mientras bajaba, brasileños del grupo me preguntaron si más arriba estaba la Iglesia de Santa Clara de Asís, les dije que había una iglesia pero ni idea cómo se llamaba. Por todos lados merchandising de San Francisco de Asís.




Luego volvimos a Perugia porque teníamos una visita guiada por la ciudad. Desde el estacionamiento del bus subimos varios tramos de escaleras mecánicas bajo techo hasta el centro histórico. Eran calles y casas que el Papa Paolo III expropió a los que no querían pagar el impuesto a la sal y construyó allí su palacio. Desde esa época, siglo XV, el pan en Perugia lo hacen sin sal. Durante mucho tiempo el centro histórico estuvo perdido y lo empezaron a recuperar en el siglo XX. Aquí en estos túneles, misteriosamente, recuperé por un ratito la conexión del celular y entraron mails. Después caminamos por la ciudad, edificios y calles de piedra, el parlamento, la catedral, la ciudad es toda de color ocre.

Me fui a comer a una trattoria con las cuatro amigas, María, Ana, Maria Elena y Sandra. Ellas comieron pastas o rissotto, pero yo comí pollo asado. Compartí una jarrita de vino con María Elena, las demás tomaron agua.
La foto la sacó un chico uruguayo de 17 años que era de nuestro grupo y estaba comiendo en la mesa de al lado, y viajaba con la tía, que no lo dejaba tomar vino.
De vuelta al bus, y hacia Roma. Llegamos a las 5 de la tarde, casi de noche. Me quedo hoy acá en el Hotel Aureliano y mañana me voy a Florencia otra vez.
Salí más tarde a comer algo y a hacer un reconocimiento de la zona, porque mañana tengo que tomar el metro para ir a la Stazione Termini y después el tren a Florencia. Me despedi de las cuatro amigas, dos de ellas se van mañana a París y las otras dos a Madrid.
En este hotel hay Internet incluido. Pero los enchufes son todos de tres patas en línea. Cuando encontré en el baño uno normal, tampoco pude conectarme. Fui a preguntar a la recepción y me dijeron que con las computadoras piccolas Internet no funcionaba!!
Sábado 21/1/2012. PADUA. SAN MARINO. GUBBIO. PERUGIA. Ya no volvimos a Venecia, porque del hotel nos dirigimos a las 8,30 a Padova (Padua) para ver la Basílica de San Antonio. Yo ya estoy recontramilsaturada de iglesias, pero la mayoría se pone en trance cada vez que entra en una.
Entré y salí, para mí ya son todas iguales. Volví caminando a una gran plaza circular donde hay un mercado donde venden de todo: ropa, carteras y valijas, zapatos, plantas, comida. Di unas vueltas por allí y después no encontraba el estacionamiento, tuve que preguntar dos veces para poder llegar. Finalmente lo encontré.
Subimos otra vez al bus y fuimos a San Marino, que es un país shopping. Muy bien conservado, con murallas, palacios, iglesias, calles de piedra que suben y bajan y negocios que venden de todo. Caminé por las calles, comí pizza, y miré los negocios.

Entré al museo del país, donde hay vestigios de la cultura etrusca y cuadros, y también objetos encontrados en la ciudad. Como está en lo alto de una montaña, tiene escaleras y también un ascensor para subir.
Volvimos a subir al bus y tardamos como dos horas en llegar a Gubbio, que es una aldea medieval con un castillo iluminado en lo alto. Era de noche y hacia frío, pero igual caminamos un rato. Muchos jóvenes en las calles, debe ser porque hoy es sábado. Quisimos comprar algo para comer pero sólo conseguimos un poco de queso y aceitunas. Compramos también una botella de vino del lugar. En el camino pusieron “Cinema Paradiso”.
Llegamos a Perugia como a las 9 de la noche, y me junté con las cuatro amigas a tomar vino y charlar. Con el chianti ya no necesito Ibupirac.
Viernes 20/1/2012. VERONA. VENECIA. Este desayuno fue bastante pobre. A las 7,30 salimos de Bergamo y a las 9,30 llegamos a Verona. A esta altura abro los ojos a la mañana y no sé en que ciudad estoy.
Vi la muralla de la ciudad, una casa medieval que dicen que era la de Giulietta (italianos mentirosos!!) que es un museo, la Piazza delle Erbe y la Piazza dei Signori.
Esta es la muralla:
Y esta la supuesta casa de Giulietta:

La Plaza delle Erbe:
Y la Plaza dei Signore:
Entré con Sandra a la arena, que es el Teatro de la Opera, originalmente un anfiteatro romano, pero me decepcionó. Ninguna indicación, y reconstruido totalmente.
Hacía mucho frío. Muchas tiendas de ropa en la calle principal, Italia es todo un gran shopping. Tomé chocolate caliente con crema, que se dice panna, le ponen una cantidad enorme con un aerosol. Para entrar en calor.
Vuelta al bus y a la 1 llegamos a Venecia. Tomamos el vaporetto que en 15 minutos nos dejó a cuatro puentes de la famosa Piazza San Marco. Caminando hacia allí vimos el también archifamoso Puente de los Suspiros.
Nos habían ofrecido pasear en góndola a 35 euros por persona, pero Sergio, Gabriela, Lena, Ana, Sandra y yo contratamos una góndola por nuestra cuenta y pagamos la mitad. El gondolero se llamaba Giovanni y nos contó su vida y cantó “Torna a Sorrento” mientras paseábamos.
Cuando salió de su estacionamiento y cuando volvió al mismo lugar a guardar la góndola se bamboleaba y me dio bastante pánico, y trataba de mantener quieta a Ana, que se movía para sacar fotos. Giovanni nos llevó por canales tranquilos y nos mostró palacios y casas. Hay lugares donde hay muy feo olor. También pasamos bajo el Puente de los Suspiros. La gente nos saludaba cuando pasábamos bajo los puentes y Giovanni hablaba con los otros gondoleros.
Cuando bajamos de la góndola (Giovanni iba indicando quien tenía que bajar para que no se desequilibrara) quedaba media hora hasta encontrarnos con el resto del grupo para ir a la fábrica de cristal de Murano y hacer la visita panorámica.
Sandra y Ana entraron en San Marcos, pero yo preferí caminar por la plaza porque a esta altura estoy saturada de iglesias. Alrededor de la plaza está el Palacio Ducal, la iglesia y museos.
Entré a un bar a tomar un café caliente porque al bajar de la góndola tenía los pies helados, no sé si del pánico o de la humedad. Adentro del bar entraban las palomas, que están por todas partes. En la Plaza miles de turistas y vendedores de chucherías (muchos turistas se sacan fotos con las palomas).
Caminando casi me pierdo del grupo porque me equivoqué de lugar y estaban media cuadra más para el lado de la Catedral, pero llegué. Nos llevaron a una fábrica de cristal de Murano a unos 200 metros de allí, donde un artesano hizo en dos minutos un caballo de cristal con las patas delanteras levantadas. Después intentaron vender objetos de cristal de todo tipo que habia allí y muchos compraron (los brasileros se compran todo lo que ven). Cuando terminó y salimos en la puerta nos estaba esperando la guía local que nos mostró los edificios que rodean la plaza.
El guía que tuve en Estambul me contó que los venecianos se habían llevado estatuas de cuatro caballos del Hipódromo, que está cerca del Palacio de los Sultanes, y me dijo que los iba a tener que ver en Venecia, porque nunca los habían devuelto.
Le pregunté a la guía de Venecia y me confirmó que efectivamente los caballos se encuentran en el Museo de la Catedral, y que hay una réplica en la fachada. No pude ir al Museo pero vi la réplica.
Cuando terminó la visita nos fuimos al Puente del Rialto sobre el Gran Canal y caminamos por las calles y cruzamos puentes hasta la hora de volver al embarcadero. También entramos en un supermercado y compramos algo para comer y un chianti, porque el hotel está en la zona de Mestre y no en la misma Venecia. Cruzamos nuevamente los cuatro puentes y llegamos a las 19,30 a tomar el vaporetto.
En 15 minutos llegamos donde estaba el bus esperando y al hotel. Comí con las 4 amigas y le dimos al chianti, que es exquisito.
Jueves 19/1/2012. LAGO ORTA E ISLA SANTA GIULIA. LAGO MAGGIORE E ISLAS BELLA Y DE LOS PESCADORES. BERGAMO. Después de desayunar me encontré con María y Fernando, los uruguayos que conocí en Portugal el año pasado, que hoy se unen a este grupo. Increíble lo chico que es el mundo.
Vamos hacia el norte, a la zona de los lagos de origen glacial. Paramos con el bus en un lugar donde había un edificio extraño que parecía una mezquita pero era un restaurante y tomamos otro trencito eléctrico que nos llevó hasta el embarcadero.

Un barquito nos llevó a la Isla Santa Giulia. Allí hay una abadía, y callecitas muy angostas y curvas. Caminamos un rato por la isla, otra vez al barco a tierra firme, trencito al bus y al Lago Maggiore. Esto es bien al norte del país, dicen que a pocos kilómetros está Suiza.
En el lago Maggiore hay tres islas: la Bella, la Madre y la de los Pescadores, son las Islas Borromeas. Los Borromeo contruyeron allí un palazzo en la isla Bella, y todavía lo conserva la familia. Fuimos en dos botes a recorrer las islas y nos bajamos en Bella y en la de los Pescadores.

Luego volvimos en los mismos botes a Streza, donde hay hermosos hoteles antiguos y Sandra, Ana, Sergio, Gabriela, Lena y yo entramos a un restaurante y comimos, yo tortellini con speck (cerdo?) y queso brie. Era exquisito. Tomé una copa de vino.
En la Isla Bella con todo el grupo salvo Sergio, que sacó la foto:
A las 2 de la tarde de vuelta a los buses y llegamos a Bergamo, que es una ciudad grande, y cuyo centro histórico está arriba de una montaña, así que subimos en funicular. Eran las 5 de la tarde y ya se estaba haciendo de noche. Muchos negocios con tortas, bombones y chocolate.
Otra iglesia. Caminé por la ciudad, me compré una campera muy liviana por 20 euros y a las 7 tomamos nuevamente el funicular para bajar, porque los hoteles están abajo. Son dos, a mí me tocó el Una, pero a las cuatro amigas las llevaron a otro.
Muy lindo hotel, pero se escuchan las conversaciones y la televisión de los cuartos vecinos.
Me bañé y comí pan y queso que había comprado, y otro ibupirac, estoy bastante congestionada, y tanto agotamiento no me ayuda. Tuve que apagar la calefacción porque era sofocante.
Miércoles 18/1/2012. PORTOFINO, SANTA MARGARITA. MILAN. Desayuno y a las 8,30 fuimos al puerto, que está muy cerca del hotel.
Barco a Portofino. Antes de llegar, el barco se acercó a San Fruttuoso, donde hay una abadía y, según dijeron, un cristo sumergido en el mar.

Portofino es un lugar muy pintoresco, pero casi todo estaba cerrado.
Paseamos un rato, y después subimos otra vez al barco para ir a Santa Margarita, que es una ciudad grande, con la iglesia de Santa Margarita de Liguria y edificios Liberty, que es el art nouveau italiano, sobre todo uno rojo que me fascinó.
Con las cuatro amigas fuimos a Villa Durazzo, que es un parque público con una villa en la cima.
En Santa Margarita nos encontramos con nuestro bus, que había hecho por tierra lo que nosotros hicimos en barco y enfilamos hacia Milán. Había hielo y nieve a los costados de la autopista y el bus indicaba tres grados bajo cero. Entrando en Milán, en un túnel, recuperé la conexión por un ratito y me entraron mails. Muy extraño.
Llegamos casi a las cinco de la tarde y nos dieron hasta las 7 para ver el Duomo, la Galería Vittorio Emanuelle y La Scala. Milán siempre quedará asociado en mi mente al frío espantoso que hacía. El Duomo es absolutamente impresionante, por dentro y por fuera, y hacia tanto frío adentro como afuera.
Paseé por ahí pero no fue placentero, en un momento me metí en el Mc Donalds de la galería sólo para entrar en calor. Había mujeres muy elegantes, con tapados y gorros de piel.
A las 7 pasó el bus a buscarnos y fuimos al Novotel, tardamos media hora en llegar. Las cuatro amigas habían comprado una botella de chianti y me invitaron, así que fui al cuarto de ellas a tomar una copita, y después me fui a dormir.
Martes 17/1/2012. PISA. CINQUE TERRE. GENOVA. A las 8, después de desayunar, salimos de Florencia hacia Pisa. Un grado bajo cero de temperatura. Está cerca. El bus estacionó afuera del centro histórico y con un trencito nos llevaron hasta la Plaza de los Milagros. La primera vista de la torre me impactó, la había visto en fotos tantas veces que era muy familiar para mí.
En la misma Plaza de los Milagros está la catedral, la torre inclinada que viene a ser el campanario, el baptisterio, un cementerio y otros edificios más que no llegué a ver. Este es el baptisterio:

Y este el camposanto:
A la torre decidí no subir, porque eran 300 escalones y requería un considerable esfuerzo físico, según decía el cartel. Con una entrada de 6 euros se podía entrar a dos, y elegí el baptisterio y el camposanto.
En el baptisterio, gigante, había una pila bautismal que era una piscina, parece que además de bautizarlos allí los bebés aprendían a nadar. En el camposanto, tumbas recientes de curas, ví uno que había muerto en 2009.
Tomé un café, otra vez al trencito eléctrico y al bus, a La Spezia para ir a Cinque Terre. Allí volvimos a bajar y tomamos el tren de línea. Somos como 60, y vamos en dos buses. Nos subimos todos a un vagón y nos dijeron que teníamos que bajar en Manarola. El tren paró en Manarola, que era la segunda estación, y nadie bajó, ni los guías estaban visibles. Estábamos los ocho juntos, las cuatro amigas, la pareja con Lena y yo. Sergio les fue a avisar a los guías, que estaban en el piso de arriba, que Manarola ya había pasado, y no lo querían creer, hasta que se convencieron y bajamos en otra estación, Vernazza, para tomar el tren de vuelta y volver a Manarola.
Esta es la estación Vernazza:
Cinque Terre es un lugar extraño. Son cinco localidades productoras de vides, unidas por el tren que pasa casi todo el tiempo por túneles, y de vez en cuando se ve el mar, y las estaciones están sobre el mar.
Bajamos en Manarola, caminamos hasta la playa rocosa, comí una focaccia con aceitunas típico de Liguria que compré en un barcito minúsculo mirando el mar de Liguria, y después me fui a tomar un café a un bar donde estaban comiendo las cuatro amigas.
La playa de Manarola:
Y el bar donde compré la focaccia:
En la mesa de al lado, un escritor checo que estaba recorriendo el mundo y escribiendo en su computadora su diario de viaje charló con nosotras en inglés. Estaba maravillado de que viniéramos de Argentina, como si fuéramos de otro planeta. Le preguntamos si tenía un sponsor, pero o no entendió o no quiso decir. Igual anoté su página porque yo también quiero recorrer el mundo escribiendo y conseguir un sponsor.
Volvimos a tomar el tren hasta la estación Levanto donde nos esperaba el bus. Llegamos de noche a Génova. Dejamos las valijas en el hotel y salimos a caminar por el centro histórico. En la calle Garibaldi, palazzos impresionantes. Me compré una tortita exquisita y me tomé un ibupirac, estoy destruida.
Lunes 16/1/2011. FLORENCIA. A las 8 ya había desayunado, y salimos para Florencia. Abro los ojos a la mañana y tengo que pensar en qué ciudad estoy. El grupo que teníamos hasta ayer se separó, algunos ya volvían a América y otros hacían diferentes circuitos. Del grupo original seguimos las cuatro amigas, Sergio, Gabriela y Lena, una pareja de brasileños y yo. Pero en total éramos 62 los que vinimos a Florencia, muchísima gente. En dos horas y media, salimos del Lacio, pasamos Umbría y llegamos a Toscana. Llegando a Florencia recuperé la conexión y el GPS, no se si durará. El nuevo guía, que es un francés que se llama Felipe y no el griego chanta, empezó a contar la historia de Italia desde los etruscos. Al entrar, el bus paró en la Piazza de Michelangelo, desde donde se ve el río Arno y la ciudad y sus cúpulas.

Cerca del Hotel Mediterráneo, donde dormiremos esta noche, sobre el río Arno, nos encontramos con Sonia, la guía local que nos llevó a hacer un walking tour.
Vimos torres, que son restos de las murallas de la ciudad demolidas en el siglo XIX, bordeamos el Arno hasta la Biblioteca Nacional donde están las estatuas de Dante y Galileo, y fuimos hasta la Plaza de la Santa Crocce, donde está la iglesia del mismo nombre y donde los italianos juegan calcio, que es una especie de futbol medieval usando las manos y no los pies. Allí en la iglesia, que estaba cerrada, están enterrados Galileo, Maquiavelo, Rossini y otros. En la fachada hay una estrella de David, porque parece que una familia judía aportó los fondos.

Después pasamos por el Palacio de Justicia, y por el Palacio Gondi, donde Leonardo empezó a pintar la Gioconda, que luego terminó y dejó en Francia. Caminando llegamos a la Piazza de la Signaría, donde está el Ayuntamiento con el reloj que uno ve siempre en las fotos, más la Fuente de Neptuno, más esculturas y el mosaico que muestra el lugar donde fue asesinado Savonarola.
Pasamos el Palacio de los Uffici, con las estatuas de todas las personalidades que nacieron o se destacaron en la ciudad, el Ponte Vecchio, y arriba el Corredor Vassariano, que los Medici construyeron para ir de sus oficinas a su casa directamente y sin cruzarse con nadie.
De allí caminando fuimos hacia la Piazza del Duomo, pero pasamos por la Piazza de la Republica, en el lugar donde hay un arco de triunfo que recuerda la fundación de la ciudad por los romanos.
El Duomo es un edificio monstruoso que no cabe en ninguna foto, con un exterior impresionante de mármol de varios colores y estatuas.
Aquí mismo en la puerta dorada del Baptisterio (o será de oro?) debemos encontrarnos otra vez con Felipe a las 17,55 para ir al hotel.
Me fui con las 4 amigas al mercado callejero, donde venden de todo, pero después las perdí. Aproveché para ir a ver donde está el hotel que reservé para cuando vuelva a Florencia el día 23 de enero. Cambié la reserva para el 23, porque la original era a partir del 22 y yo ese día voy a llegar tarde a Roma y no quiero viajar y llegar a Florencia de noche. El hotel Il Guelfo Bianco está a 200 metros del Duomo en Via Cavour, y es una calle animada, con bares y restaurantes. Allí hay wi fi incluido y podré ponerme al día con mis lectores. Me atendió Francesco, que me cambió la reserva para el 23, se fijó en la computadora por los trenes de Roma a Florencia, que hay cada media hora, y me dijo que es una hora y media de viaje, y que saque el ticket en segunda.
Después me dediqué a caminar por la ciudad, que es muy bonita, tomé un café con un waffle de chocolate. A las 18 fuimos todos caminando hasta encontrar el bus y vinimos al Hotel Mediterráneo. Es muy grande. Tardaron en bajar y entregar las valijas. Mañana a las 6 hay que levantarse para partir a Pisa.
Escribí un rato, y cuando me levanté me di cuenta cuanto me dolían las piernas de tanto caminar.
Perdí otra vez la conexión del celular.