viernes, 19 de julio de 2013

VIAJE A RUSIA Y EUROPA CENTRAL - SAN PETERSBURGO 2

Martes 16/7/2013. Nos levantamos temprano, desayunamos y nos fuimos al centro en el ómnibus del hotel que salía a la 8. Queríamos tomar el metro, y de ser posible la línea roja, que fue la primera de la ciudad y que tiene las mejores estaciones. Le pregunté a la que vendía los tickets si entendía inglés y me dijo “ruski”, sólo hablaba y entendía ruso. El boleto cuesta 28 rublos, o sea casi un dólar. Por suerte los nombres de las estaciones no sólo están en caracteres cirílicos, sino también en latinos, aunque son impronunciables. La escalera mecánica que bajaba hacia la estación era interminable, es el metro más profundo del mundo.


No encontramos la línea roja, así que tomamos la azul, que se cruza con la roja y llegamos. Vimos varias estaciones, que en realidad no eran tan espectaculares como yo esperaba, aunque tienen arañas con luces.





Al salir caminamos por la Av. Nevski porque queríamos tomar un barco y recorrer los canales. 



Hay muchísimos barcos, que son lanchas de paseo con sillas, que van y vuelven por los canales.
Encontramos uno que estaba por salir y subimos. 





Cruzó muchísimos puentes, algunos altos y otros de 2,50 metros, hasta que salió al río Nevá, que es muy ancho y caudaloso. Desde allí se veía el Palacio del Hermitage, que está sobre el malecón, y la Fortaleza de Pedro y Pablo, donde estuvimos ayer, los enormes edificios y las cúpulas de cebolla de las iglesias ortodoxas. 





Después tomó un canal y volvió al punto de partida, cerca de la Av. Nevski. Hasta allí había sol.
A la 2 de la tarde teníamos que encontrarnos con nuestro grupo para ir al Museo del Hermitage. Empezó a llover torrencialmente. Entramos a un bar a tomar un café y esperamos hasta que paró.
Nos subimos al ómnibus que nos llevó al Museo del Hermitage, muy cerca de allí. Centenares de ómnibus estacionados en la enorme plaza a la cual da la parte de atrás del Museo y miles de personas adentro.



Recorrimos una pequeña parte porque es inmensamente grande. Salas y salas con obras de arte, cielorrasos pintados y desmesura por todas partes. Es uno de los museos más grandes del mundo, ya que los zares instruían a sus diplomáticos para que compren todas las obras de arte y antigüedades que se vendían en Europa.



Desde las ventanas del Hermitage se ve el río Nevá:




Son seis edificios comunicados entre sí, y uno de ellos es el Palacio de Invierno, que era la residencia oficial de los zares.





Esta es una réplica de una galería del Vaticano que Catalina la Grande hizo copiar a sus artistas:







Fue tremendamente cansador subir y bajar escaleras y moverse allí adentro entre tanta gente, y eso que fueron menos de tres horas.
Al salir volvimos a la Av. Nevski, comimos algo para descansar y después busqué donde comprar un mouse que inexplicablemente me olvidé en casa. Pregunté pero la mayoría de la gente sólo habla y entiende ruso. Finalmente ví por casualidad un negocio que vendía celulares y pude comprar el mouse.


Teníamos la planilla de los horarios del ómnibus del hotel y debía pasar por la Catedral Kazansky a las 7, pero lo esperamos hasta las 7,10 y nunca llegó. Por suerte con mi manía de anotar todo había escuchado y anotado que había un bus K212 que venía desde el centro hasta dos cuadras del hotel, lo encontramos y lo tomamos. El boleto cuesta 35 rublos, o sea 1,20 dólares.

martes, 16 de julio de 2013

VIAJE A RUSIA Y EUROPA CENTRAL - SAN PETERSBURGO

Lunes 15/7/2013. A las 7,30 bajamos a desayunar. Había de todo, comí frutas y panqueques. A las 9 salía nuestra visita guiada a la ciudad. Mucha gente, unos pocos argentinos y muchos centroamericanos. Fuimos hacia el centro y vimos más canales y el río Nevá. Mucha agua en San Petersburgo, que está construida sobre un delta, alejada del Mar Báltico. Hay muchísimos puentes que atraviesan el río y los canales y mucho tráfico. Pasamos por el Canal Fontaney que sale del río Nevá y vuelve a desembocar allí. Ahí había muchas fuentes que fueron destruidas por los nazis en el sitio de Leningrado (la ciudad en esa época se llamaba así).
Paramos en la Iglesia de San Salvador sobre la sangre derramada, que tiene ese nombre dramático porque en ese lugar un terrorista hirió al Zar Nicolás II, que murió como consecuencia del ataque.
Es un hermoso edificio con cúpulas de colores.





Después fuimos a la Plaza de San Isaac, donde está la Catedral del mismo nombre con una gran cúpula dorada. 


Por todos estos lugares circula gran cantidad de ómnibus de turistas, es la temporada de turismo en la ciudad.
Todos los edificios que se ven son enormes, no hay casas ni terrenos de tamaño normal.
Volvimos a parar frente a la Academia de Bellas Artes y cerca de uno de los veintiún puentes sobre el río Nevá. Allí hay dos esfinges, una escalinata que llega hasta el río y cientos de turistas.


Nos llevaron a un shopping donde había centenares de matrioshkas, ámbar y chucherías varias, pero no compré nada, no me gusta que me presionen a comprar.




Nuestra siguiente parada fue en la Fortaleza de Pedro y Pablo, donde hay otra catedral con las tumbas de los zares, la casa de la moneda, y un edificio que fue prisión, todo alrededor de una enorme plaza seca




En la catedral están las tumbas del último zar y toda su familia, que fueron fusilados por los bolcheviques en 1918.


Después de un rato (después de semejante desayuno había algunos del grupo que pretendían almorzar) fuimos 25 km al sur a la ciudad satélite de Pushkin a visitar el Palacio de Catalina. Muchos autos en la ruta, así que tardamos bastante en llegar. Era el palacio de verano de los zares, y tiene 300 metros de frente, absolutamente desmesurado. 







Centenares de ventanas con doble vidrio. Recorrimos los salones de un lujo impresionante y la sala de ámbar. Viendo este palacio (la sala del trono solita tiene 1000 metros cuadrados) y cómo vivian los zares, uno empieza a entender el porqué de lo que vino después.


Estas son estufas, hechas de mosaico:



Nos tuvimos que poner unos escarpines para pisar los pisos:


Había muchísima gente:


Volvimos al hotel por una autopista con postes de luz curvos muy originales.



Tomamos un café y volvimos a salir al centro en el ómnibus del hotel, que hace un recorrido circular varias veces por día, aprovechando que todavía era pleno día. Nos dejó en la Catedral Kazansky.


Caminamos por la Av. Nevski y entramos a un bar a comer algo (cómo habremos desayunado que sólo tuvimos hambre después de varias horas). Comí panqueques de pollo con crema exquisitos. 


En la misma Catedral Kazansky tomamos el último ómnibus de vuelta al hotel. Antes de subir compré cerezas en un puesto callejero (pagué 50 rublos por 300 gramos, o sea 1,25 euros). Deliciosas.

Para tener Internet hay que bajar al lobby. A las 11,45 todavía era de día.

VIAJE A RUSIA Y EUROPA CENTRAL - DE BUENOS AIRES A SAN PETERSBURGO

Sábado 13/7/2013. A las 5 de la tarde salió puntual el vuelo de Lufthansa, un avión enorme, calculé cerca de 500 pasajeros, y todos los asientos ocupados. Un vuelo tranquilo de 13 horas. Tomé dos vasos de vino y no café para poder dormir, y dormí bastante, aunque las butacas eran bastante más incómodas que las de mi último viaje largo en Qatar Airways.

Domingo 14/7/2013. El avión llegó a Frankfurt a las 11 de la mañana, que eran las 6 en Argentina. Di vueltas en ese enorme aeropuerto hasta encontrar la puerta de embarque del vuelo a San Petersburgo, que salía a la 1,40. Este vuelo duró dos horas y media y también fue muy tranquilo. Mi valija fue de las últimas en aparecer en la cinta. Cuando salí había una chica con un cartel con mi nombre y ahí nomás estaba Bruni que había llegado en otro vuelo desde París una hora antes. Nos llevaron en un auto hasta el hotel Courtyard Marriot, que está bastante lejos del aeropuerto. En el hotel se quedaron con nuestros pasaportes, porque dijeron que necesitaban tiempo para hacer la registración. Recién los pudimos recuperar 24 horas más tarde, y después de reclamar tres veces.
En el hotel hay casa de cambio, y cambié algunos euros por rublos. Cada rublo vale 40,50 euros.


Dejamos las valijas y salimos a caminar con un mapa que nos dieron en el hotel (pero entre las dos no hacemos uno medianamente orientado). Era domingo y no había mucho movimiento, y el hotel no es céntrico, pero vimos canales, varias iglesias y una gran sinagoga. 





Quisimos entrar en la Catedral de San Nicolás con varias cúpulas doradas, pero estaba cerrada, eran las 9 de la noche y pleno día.


Antes de volver al hotel comimos una pizza rusa muy finita. Eran más de las 10 y seguía siendo día.