martes, 3 de julio de 2012

VIAJE A ITALIA - DE NAPOLES A ROMA


Domingo 15/1/2012. POMPEYA. MONTECASSINO. ROMA. Puse el despertador a las 6 y tomé un café con un cornetto (media luna gigante) relleno de chocolate. Hace mucho frío. Bajamos del barco recién 7,30, y fuimos los últimos. Otra vez al centro histórico de Nápoles, al café Gambrinus, donde tomé otro café con una sfogliatella tibia.




De allí nos fuimos a Pompeya, que está cerca. Ni bien llegamos y compramos la entrada, nos encontramos con el guía local, que nos llevó a recorrer parte de la ciudad, que es inmensa. Es un privilegio estar acá, vimos los dos Teatros, el grande y el pequeño, las calles empedradas, los surcos en las piedras para que pasen los carros, los bares, la casa de Menandro típica romana con atrium, templo y frescos en las paredes, el Lupanare y los penes grabados en la piedra para indicar el camino hacia allí, las fuentes que servían como referencia para indicar una dirección, el Foro, el Mercado.





Al salir comí pizza con papas fritas con Daniel, Jorgelina y Marcela. Los italianos usan esta combinación, que parece pan con pan.

Camino a Roma, pasamos por una ciudad que se llama Cassino, y en una montaña está la Abadía de Montecassino, otro edificio monumental.



En este lugar murieron 60.000 soldados en la Segunda Guerra, la mayoría de ellos polacos, y estuvimos también en el cementerio polaco allí cerca, un lugar impresionante.

A las 19 llegamos a Roma, al hotel NH Jolly Midas. Está en la Vía Aurelia, carretera que ya era un camino romano y que llega hasta Francia. Allí cerca había un McDonalds y nada más, y decidí ir para comer algo caliente y tomar un ibupirac, estoy un poco congestionada, además del herpes que no me da tregua. Eran unas 3 o 4 cuadras, pero el camino tenía subidas, bajadas y escaleras y era muy oscuro. Tuve mucho miedo de perderme y no encontrar el camino de vuelta, pero comí un sándwich de pollo y volví al hotel sin problemas.

VIAJE A ITALIA - DE PALERMO A NAPOLES


Sábado 14/1/2011. PALERMO. EN BARCO DE PALERMO A NAPOLES. El desayuno en el NH muy bueno, aunque no había ensalada de frutas. A las 8,45 salimos a hacer una visita guiada por Palermo, con equipaje de mano porque esta noche la pasamos en el ferry volviendo a Nápoles.

Vimos la Plaza de los Cuatro Canti, la Fuente de la Vergüenza, llamada así porque hay muchas personas desnudas frente a varias iglesias, el Teatro Massimo.




Aquí también hay 300 iglesias. Se ha conservado parte de las murallas de la ciudad y varias puertas, es una ciudad llena de historia ya que fue fundada por los fenicios en el siglo 8 AC. Los griegos nunca pudieron conquistarla, sí los romanos en las guerras púnicas. Por aquí pasaron normandos, árabes, bizantinos, españoles.

Una de las montañas que rodean Palermo es Monreale y hacia allí fuimos. Es la conca d oro, por la producción de limones, y donde los reyes iban a cazar. El 90% de los cítricos que produce Italia son de Sicilia. Aquí la gente se dedica a la agricultura, a la pesca o al turismo.

Entramos a la catedral de Monreale, con la guía local y con auriculares. Adentro tiene 9000 m2 de mosaico.y 1500 kg de oro. La construyó Guillermo II y se llama Santa María La Nueva. En la entrada están las estatuas de Guillermo II ofreciendo la catedral a la ciudad y de la Virgen.



En el altar tiene una enorme imagen del Cristo Pantocrator, y es de estilo barroco siciliano, muchos detalles y mucha riqueza. Los pisos son hermosos:


Cuando salimos de la Catedral de Monreale fuimos a las catacumbas de los capuchinos. Bastante macabro, hay 8.000 cuerpos embalsamados, la mayoría de los hombres parados y la mayoría de las mujeres acostadas, algunas con corona simbolizando virginidad. Los monjes embalsamaban a sus compañeros y luego aplicaron la técnica a los cadáveres cuyos deudos pagaban por el servicio. La estrella de las catacumbas es una niña de dos años llamada Rosalía Lombardo. Más tarde una ley napoleónica obligó a enterrar los cadáveres y se les acabó el negocio a los monjes.

El 2 de noviembre en Palermo los niños les escriben cartas a los muertos de su familia pidiendo regalos. Se ponen dulces en la mesa para los muertos.

En Palermo, otra catedral, monumental, construida durante 700 años, del 1100 al 1800. Fue basílica cristiana, mezquita, catedral normanda, según quien dominara la ciudad.



La Puerta Nueva, también monumental, fue construida para conmemorar la victoria del Emperador Carlos V sobre los turcos.



Allí enfrente encontré una farmacia y me compré una crema para el herpes que me atacó salvajemente, no sólo los labios, sino todo alrededor.

Desde allí caminamos hasta el Teatro Massimo y terminó la visita panorámica. Era la 1 de la tarde y a las 5,30 había que estar otra vez allí. Mientras tanto, tiempo libre. Decidí entrar en el Teatro y compré la entrada, que incluia visita guiada en italiano, y empezó unos minutos después. Eramos 6, todos del grupo, la pareja que viaja con la nena de 10 años, otra pareja más y yo. La guía era una chiquita encantadora que se esforzaba por hablar en español ya que éramos todos argentinos, y si no encontraba la palabra en español nos la decía en inglés, y nos habló del Colón. Nos contó que allí en el Teatro Massimo se filmaron escenas de El Padrino III, que se empezó a construir en 1875 y se inauguró en 1897 con la ópera Falstaff. La temporada empieza en mayo, en primavera, y por eso los frescos con flores en los salones. Tiene 1350 butacas y nos mostró por un palco el ensayo de la obra que estrenan el 22 de enero, y que es La condena de Fausto. Había por lo menos 30 personas en el escenario y otro tanto abajo en la orquesta. Me dijo que en los ensayos los artistas no usan al máximo su voz para preservarla, sólo usan la mitad. No usan micrófono, por la acústica del teatro no es necesario. Nos mostró también el Salón del Rey, desde el cual se sale directamente al Palco Real, y que ahora que Italia es una república, lo venden como otras butacas, pero hay que comprar las 27 entradas juntas.

También nos llevó a un salón redondo con 14 puertas, 3 de ellas falsas, donde el eco se escucha sólo en el centro, no en los costados. Al terminar la visita, que duró media hora, le pregunté si se llamaba Rosalía, porque me habían dicho que muchísimas sicilianas tenían ese nombre por Santa Rosalía, la patrona de la ciudad, pero me dijo que por suerte la tradición se estaba perdiendo y que se llamaba Valentina, que sólo las viejas se llaman Rosalía en Sicilia.

Allí cerca hay un mercado donde venden de todo:


Con Gabriela, Sergio y su hijita Lena, que tiene 10 años pero se banca este viaje agotador como un adulto, fuimos a las cuatro Canti y a la Iglesia de Santa Caterina, que es otra muestra del barroco siciliano. San Cataldo, que es otra iglesia vecina que tiene tres cúpulas rojas, estaba cerrada.


Caminamos hasta el Palacio Real, pero decidimos no entrar porque estábamos muy justos de tiempo y muy cansados. De vuelta al Teatro, pasamos por un mercado callejero, y comimos, yo spaghetti con salsa bolognesa, a las 16,30.

A las 18 horas estábamos subiendo al enorme ferry, que a las 20 salió para Nápoles, y que llegará a las 6 de la mañana.


En el barco sólo tomé café con torta y me fui a dormir al camarote, que es externo, pero afuera es pura oscuridad.













VIAJE A ITALIA - DE AGRIGENTO A PALERMO


Viernes 13/1/2012. ERICE. TRAPANI. PALERMO. A las 8,15, después de desayunar, salimos a hacer una visita guiada por el Valle de los Templos. El lugar donde se encuentran es una colina desde la que se ve el mar, y en el mismo parque donde están los templos hay una muestra de esculturas de un artista polaco moderno que se llama Mitoraj.



En la época griega clásica esta ciudad se llamaba Aciagas, que significa ¨tierra de los campesinos¨, Originalmente había en este valle 21 templos, de los cuales quedan nueve. Vimos el Templo de Hera, el Templo de la Concordia, el Templo de Hércules y los restos del Templo de Zeus.

Píndaro, Plinio, Tucídides y Cicerón hablan de estos templos. El mejor conservado es el Templo de la Concordia. Los bizantinos y los sarracenos los destruyeron, y los que se conservan mejor es porque fueron usados como iglesias cristianas.

Si bien sólo se conservan las ruinas, el de Zeus debió ser impresionante. Tenía 40 metros de altura y estatuas de gigantes de siete metros.

Seguimos viaje a Erice, a 700 metros sobre el nivel del mar. Un pueblo precioso con callecitas medievales, un castillo, varias iglesias y cuesta pronunciada. Allí arriba hacía mucho frío.





Tomé un café y comí un crepe para entrar en calor. Después bajamos a Trapani, que es el punto más cercano a Africa (140 km). Si bien Trapani está al norte de Sicilia, allí Africa hace una curva.



Trapani es una ciudad nueva, fue bombardeada en la guerra. Se estaba haciendo de noche y mirando hacia la montaña se ven las luces de Erice. El bus paró en la playa, que está muy sucia, y di unas vueltas por allí. Por todas partes está el símbolo de Sicilia, que hace referencia a su forma triangular:


En una hora y media llegamos a Palermo, la capital de Sicilia, que es una ciudad sorprendente por lo grande y bonita. Pasamos por el centro pero nos fuimos a 2 km al Hotel NH Palermo. A las 21 cenamos en el hotel, pasta, pescado con papas que no comí y gelato. Me senté con la pareja paraguaya que son ambos profesores de matemáticas en la universidad, y que mañana viajan a Francfurt a encontrarse con sus hijos que están estudiando allá. Como todas estas últimas noches, tomé vino siciliano, que es exquisito.

VIAJE A ITALIA - DE TAORMINA A AGRIGENTO


Jueves 12/1/2012. SIRACUSA. NOTO. VITTORIA. AGRIGENTO. Saliendo de Taormina hacia el sur se ve el volcán Etna con un preocupante humito en su cima. Parece que echa lava todo el año y que la usan para la construcción.

A las 10 llegamos a Siracusa, que fue colonia griega. Fuimos directo a Ortigia, que es una isla unida a la ciudad por un puente, y allí a la Piazza del Duomo y a la fuente de Aretusa.



El Duomo fue construido sobre un templo griego.



A una cuadra, la iglesia de Santa Lucía, con muy bonitos frescos en el cielorraso.

Comí una porción de pizza de una masa rara, un poco dulce, y un gelato. El frío que hizo salir herpes en los labios y alrededores y me molesta mucho.

Seguimos a Noto, más al sur, y entramos a ver el Palacio Nicolasi, con balcones barrocos. Pueblo encantador, palazzos por todos lados y callecitas curvas. Me olvidé en el bus la cámara así que no tengo fotos. Al volver me compré pistacchios en un quiosco. Todo el pueblo es del mismo color beige.

En camino a Agrigento, y ya de noche, el bus tuvo un problema eléctrico. No aceleraba. Afortunadamente estábamos en la ciudad de Vittoria y había una estación de servicio en la cuadra, donde pudimos tomar café e ir al baño. Llegaron unos mecánicos en una camioneta y bajaron con una notebook que conectaron al bus, pero no pudieron arreglarlo. Mandaron otro bus de repuesto, pero estuvimos parados en total dos horas y llegamos a Agrigento a comer a las 10 de la noche. Después salimos otra vez en el bus para poder ver los templos iluminados. Me acosté ni bien volvimos, muerta de cansancio.


VIAJE A ITALIA - TAORMINA


Miércoles 11/1/2012. TAORMINA. Me levanté a las 7, desayuné y me tomé el funicular para ir al casco histórico. Tarda 5 minutos y la entrada está a 200 metros del hotel. Arriba hay callecitas con escaleras, iglesias, fuentes y muy lindas vistas del Mar Jónico. La avenida principal se llama Umberto I (Aquí lo que no se llama así se llama Vittorio Emanuel) También dos puertas que supongo eran parte de la muralla de la ciudad, porque mi guía no incluye Sicilia. Era temprano y había muchos negocios cerrados.





Paseé un rato largo por allí, volví al hotel, caminé por la parte de abajo, escribí un rato, y a la tarde decidí subir otra vez. Me encontré con gente del grupo que venían del Teatro Antiguo y me indicaron como llegar.

Alquilé la audioguía y estuve una hora en el teatro, que fue construido por los griegos y reformado después por los romanos. Se conservan casi intactas las gradas y algunas de las columnas. Es impresionantemente enorme, a escala italiana.


Me encontré con otros del grupo cuando salí de ahí, fuimos a tomar un café y tomamos el funicular de vuelta al hotel. Son las 5 y ya es de noche.

La cena en el hotel estaba incluida, no comí el arroz con mariscos, pero sí el pollo con papas. Me junté un rato con la gente del grupo en la terraza.

VIAJE A ITALIA - DE SALERNO A TAORMINA


Martes 10/1/2012. PADULA. PAOLA. TAORMINA. Desayunamos y a las 8 salimos hacia el sur bordeando el Mar Tirreno. Se ven montañas nevadas. Frío y mucho sol, mis labios se están cayendo a pedazos. Sigo sin conexión.

Paramos en Padula, donde está el Convento de San Lorenzo y donde nació Joe Petrosino. En la ruta nos esperaba Nino, su sobrino nieto, para contarnos la historia y llevarnos al museo, junto con Carmela, una venezolana que vive hace veinte años en el pueblo y le hace de traductora, porque Nino sólo habla italiano.

Joe Petrosino era el mayor de seis hermanos (el menor era el abuelo de Nino) que se fue a USA a los 13 años y se hizo policía. Se hizo famoso por descubrir crímenes de la mafia en Nueva York. Volvió a Italia en 1909 para descubrir conexiones de la mafia en Sicilia y lo mataron de cuatro tiros. En el pueblo hay murales que recuerdan la historia de Joe Petrosino y Nino teatralizaba cada escena.




Dijo que su tío abuelo y Cristóbal Colón eran los dos italianos más famosos en América. En la casa, que está decorada con los muebles de la época, fotos, artículos periodísticos y objetos que pertenecieron a Joe Petrosino, el reloj está parado a las 14,20, hora en que lo mataron, y hay una empleada con el uniforme de la policía de Nueva York. Lo enterraron en esa ciudad por pedido del presidente Roosevelt. Hay fotos del funeral. Con su estilo tan histriónico Nino contó que Joe había dejado a su esposa y a su hija de tres meses en Nueva York y había vuelto a Italia de incógnito, para descubrir crímenes de la mafia. Estaba comiendo con su hermano cuando se enteró que en el diario daban la noticia de su regreso a Italia, y ahí comprendió que alguien lo había traicionado. Nino escribió un libro con los recuerdos de familia que le contaba su abuelo, y lo ofreció. Algunos se lo compraron, no yo.

Para llegar al museo caminamos por el pueblo con callecitas angostas, escaleras y terrazas. Desde arriba se ve la planta del Convento de San Lorenzo.


Seguimos hacia el sur y una hora después paramos a comer. Yo sólo tomé un café y un gelato de limón exquisito, pero los demás comían como si no hubieran desayunado.

El celular gasta mucha batería, y yo pensé que funcionaba mal e iba a tener que comprar una nueva, pero un chico del grupo que tiene el mismo problema de conexión que yo me dijo que la búsqueda permanente de conexiones le consume la batería.

Más tarde entramos en Calabria, en el empeine de la bota, siempre a la derecha tenemos el Mar Tirreno.

Paramos en el Santuario de San Francisco de Paola, y el griego nos dijo que estaban la iglesia antigua y la nueva. Entré en las dos, la moderna era absolutamente desproporcionada, a escala italiana.



Luego continuamos por el mismo camino hacia el Puerto de San Giovanni para cruzar en ferry el estrecho de Messina y pasar a Sicilia.

Era un tremendo ferry como los que usan los griegos, subimos con el bus y podíamos bajarnos, pero antes de los quince minutos que tarda en cruzar debíamos volver al bus. Como tenía muchísima hambre bajé a comprar algo, pero lo unico que había abierto era una máquina, y me compré un chocolate caliente. Una vez desembarcados en Sicilia, en una hora llegamos a Taormina al Hotel Villa Esperia, que está al lado del mar. Ya eran las 20 y noche cerrada. Ni bien entramos en Sicilia recuperé la conexión y entraron muchos mails.

A las 9 teníamos incluida la cena en el hotel. Eran mesas de cuatro y me senté con la pareja que viaja con su hija de 10 años. Son los dos ingenieros agrónomos, vivieron siete años en Israel trabajando en una colonia agrícola y tienen una representación en Argentina de una empresa israelí que vende invernaderos.

Comimos pasta, papas (no comí el pescado) y tomé una copa de vino rosso.

El hotel tiene una terracita cubierta donde se puede fumar, y me reuní allí con los demás del grupo. Nos quedamos charlando hasta tarde porque mañana no hay actividades programadas.

VIAJE A ITALIA - DE ROMA A SALERNO


Lunes 9/1/2012. NAPOLES. CAPRI. SORRENTO. SALERNO. Hace mucho frío, el bus indica 7 grados, llegó a las 7,45. El guia es un griego bastante chanta. Vamos hacia el sur por autopista, cruzando los Apeninos, a la izquierda se ve el Vesubio, y a las 11 llegamos a Nápoles.

El Vesubio a la izquierda de la autopista:






Según el griego, es la ciudad más fea de Italia. Paró en la Plaza Mayor y nos dio 45 minutos para pasear un poquito. Es caótica y desordenada como su fama, pero me encantó. Caminé por la Plaza Mayor de dimensiones monumentales, una iglesia enorme con portales y dos estatuas ecuestres. En el edificio de enfrente, miles de estatuas.



La ciudad está bastante sucia. Allí cerca venden pizza napolitana, pero yo no tengo hambre. Entré en la Galería Umberto I, otro edificio monumental tipo shopping.


Allí en la esquina hay un café (Gambrino?) y el griego dice que hacen el mejor café del mundo.

Enfrente hay una pareja de recién casados bajando de una limosina blanca y sacándose fotos en la plaza. Eran japoneses (o chinos?), yo también les saqué y la japonesa me sonrió.



A los 45 minutos subimos al bus y en 5 minutos estábamos en el puerto para tomar el barco a Capri, que es la isla más famosa en la bahía de Nápoles.


Ahí enfrente del puerto otro edificio monumental, un castillo museo, pero sólo lo puedo ver de afuera.



A las 12,45 salió el barco, el bus se fue directo a Sorrento. En 50 minutos llegamos a Capri. Mucho frío. Capri es muy parecida a las islas griegas, sobre todo a Santorini. Allí abajo en el puerto hay bares y tiendas de souvenir, y un funicular. A las 16 había que estar abajo otra vez para tomar el barco a Sorrento. Saqué el ticket del funicular, y no funcionaba, pero el de la taquilla no lo dijo. El ticket también sirve para el bus, que sale del mismo lugar, así que subí en bus. Capri es bonita, lindos hoteles y vistas del mar, arriba también me recordó a Santorini.




Arriba caminé un rato, pregunté por las ruinas del palacio del Emperador Tiberio y me dijeron: Lontano, una hora. Pregunté también por la Villa de Axel Munthe y eran 15 minutos de ida y otros 15 de vuelta a Anacapri, en otro punto de la isla. Dejé ambas cosas para otro viaje y volví a tomar el bus al puerto, tomé un café y comí un cannolo, que es como un panqueque duro con crema y chocolate exquisito. Hace mucho pero mucho frío. A las 16,15 tomamos el barco a Sorrento, y en 25 minutos llegamos. Ya se estaba haciendo de noche, y todavía no eran las 5 de la tarde.

Aún de noche y con este frío, Sorrento es una maravilla. Un gran árbol de navidad de colores, los edificios y las calles iluminados.




Caminé por las callecitas, y fui hasta la catedral. Hermosos frescos en el cielorraso:


A las 18,30 fuimos caminando dos o tres cuadras a buscar el bus, que no puede parar en el centro, para ir a Salerno, donde dormimos hoy. Llegamos en una hora al hotel, que está frente al mar. En este mar estaban las sirenas que querían seducir a Ulises.


Ducha rápida y cena incluida allí mismo en el hotel. Hoy sólo comí el desayuno, nada frugal, y el cannolo, tengo tanta hambre que me parecieron exquisitos los orecchietti con salsa de brócoli. Mucho formaggio para disimular el gusto a brócoli. Después había pescado con papas, pero sólo comí papas. Eran mesas grandes y me senté y compartí el vino con cuatro chicas (de mi edad, sin risas) que viajan juntas. Somos casi todos argentinos, una parejita paraguaya y algunos brasileros. Después de cenar pregunté en el hotel por la conexión a Internet, me quieren cobrar 5 euros la hora. No quiero pagarlos y además estoy muy pero muy cansada.