sábado, 30 de junio de 2012

VIAJE A ITALIA - DE BUENOS AIRES A ROMA


Viernes 6/1/2012. ROMA. El avión salió en horario y tardó doce horas en llegar a Madrid. Fue un viaje bastante tranquilo y dormí bastante. Mi compañera de asiento era una mujer que sólo hablaba francés y era la madre de alguien que los de la tripulación conocían, varias veces vinieron a hablar con ella. Caminé media hora dentro del aeropuerto para encontrar la puerta de embarque del vuelo Madrid-Roma y salió enseguida. Temí por mi valija pero cuando llegué a Roma allí estaba. Fueron dos horas más de avión de las cuales no recuerdo nada porque dormí todo el tiempo.

En Roma me estaba esperando un hombre que me trajo al hotel. Está en una zona apartada, sobre una vía rápida de doble mano. Hay mucho silencio aquí. Ni bien llegué, antes del mediodía, puse el despertador y dormí dos horas. Después me duché y pregunté para qué lado caminar. Caminé hacia la izquierda por la Via de la Torre Rossa, donde está el hotel, hasta una plaza. Había algunos negocios pero estaban cerrados, lo único que encontré abierto fue un McDonalds y comí algo. En el bar del hotel tomé un café chiquito, fuerte y horrible y conversé con una pareja de argentinos que vive cerca de Milán hace 8 años. Me fui a dormir temprano porque mañana a las 7,45 me vienen a buscar.


Sábado 7/1/2012. ROMA. El desayuno no estaba listo a las 7, se cortó la luz y la máquina de café no funcionaba, un desastre. Antes de salir pedí que arreglaran la ducha porque el agua salía tibia. Hace frío, 11 grados, y un sol radiante. A las 7,45 llegó el bus para hacer una recorrida por Roma con una guía local. Subimos a la colina Janícola donde está la estatua de Garibaldi y desde allí se ve Roma con todas sus cúpulas. Pasamos por el Trastevere, barrio detrás del río Tiber (Tevere) y cruzamos el río por alguno de los muchísimos puentes. La ciudad es un museo al aire libre. Por todos lados están las murallas que construyó Aureliano para defenderse de los bárbaros, pasamos por las ruinas del Palatino, que era el palacio imperial recubierto de mármol –en esa época, ya no existen-, y bajamos en el Coliseo, que uno reconoce inmediatamente, pero que, visto de cerca, es bastante impresionante por lo inmenso.





(Ni idea porqué mi máquina de fotos tiene la fecha adelantada un día).

Hay cientos de miles de turistas en Roma. Vimos varias de las 300 iglesias del centro histórico, imposible identificarlas, salvo Santa María Maggiore y la Catedral.



Estos son los pisos de la nave central de Santa María Maggiore:



Al lado de la Catedral el Palazzo amarillo donde Mussolini firmó el acuerdo para la independencia del Vaticano.



Fuimos en el bus por la Avenida de los Foros Imperiales, la Plaza Venecia, donde hay un monumento que conmemora la unificación de Italia y hay una tremenda escalera que va a otra iglesia más.





Por la Avenida de la Conciliazoni llegamos al Vaticano y a la Plaza de San Pedro, que también me resultó familiar por haberla visto tantas veces en fotos.



Allí terminaba la visita panorámica y ofrecieron un tour adicional para ver los museos vaticanos, pero yo decidí tomar el bus turístico y ubicarme en la ciudad.

Tiene dos recorridos, el rojo y el azul y el boleto sirve para dos días. Bajé en Santa María Maggiore, que es monumental, y la recorrí con la audioguía. Cuando salí de allí, y antes de tomar nuevamente el bus en un bar comí shawarma, que debía de ser cordero, exquisito, venía con un pan que era un panqueque finito. No pude terminar el plato. Pasé otra vez por el Coliseo, el Palatino, el Circo Máximo, los foros. Crucé el Tiber varias veces.

A las 19 quedé con Araceli, la guía de Europamundo, que iba a estar en el Ponte Sisto para ir al Trastevere. Como a las 5 de la tarde es de noche, el último recorrido del bus terminó en la Plaza de la República, y desde allí preguntando preguntando crucé la ciudad hasta el Ponte Sisto. Llegué a las 18. Como tenía tiempo me fui a tomar un café a un bar. Me acordé que acá en Europa hay que pedir café americano para que traigan algo tomable y no ese café chiquito, horrible y fuertísimo. Después del café fui al baño. El inodoro era un agujero en el piso, en el centro de Roma!!

Desde las 18,15 hasta las 19,10 estuve en el Ponte Sisto esperando. Pasaron 4 buses de Europamundo, pero ninguno paró. Araceli me había dicho a las 7 en el Ponte Sisto de este lado del Tiber, o a las 9 en el otro lado del puente, en el Trastevere, para volver al hotel. En ese lapso uno podía pasear por allí. A las 7 de la tarde, parada en una de las puntas del Ponte Sisto, recibí un mail espeluznante de Alec donde me contaba que a Gareth le habían robado el celular tres hombres con un cuchillo. Contesté el mail, pero no lo pude enviar porque me quedé sin conexión.

En ese estado crucé el puente y fui al Trastevere, pensando en pasear y volver a las 9 para encontrar el bus. Me tranquilizó ver que allí había taxis, porque no se ven circulando por la ciudad y el hotel está lejos del centro. Caminé por el Trastevere, que es un lugar pintoresco, con callejuelas, bares y restaurantes, muy iluminado (por todas partes están todavía los adornos de navidad) tratando de no perderme, pero igual me perdí y tuve que preguntar cómo volver a la Piazza Trilussa. A las 9 vino Araceli y volvimos al hotel en el bus.

El hotel cobra 3 euros por 6 horas de conexión. Como no tenía servicio en el teléfono decidí pagarlo. No me podía conectar y bajé a preguntar en la recepción, y resulta que la red del hotel no funcionaba tampoco. Quise llamar a casa y me salía un mensaje diciendo que el número era inexistente. El silencio que hay en el hotel es absoluto. No me pude dormir hasta las 2.

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