martes, 21 de agosto de 2012

VIAJE A ESPAÑA Y PORTUGAL - DE LAMEGO A LISBOA


Lunes 24/1/2011. Ultimo día de excursión, esto es fascinante pero muy cansador. Otra vez levantarnos a las 6,15, desayunamos a las 7 y salimos a las 8. Un grado de temperatura en Lamego, frío de verdad. Tardamos dos horas en llegar de Lamego a Coimbra, y me dormí un rato.
Llegando a la ciudad, pusieron el CD de Caetano Velhoso cantando el Fado de Coimbra.
Está al lado del río Montego, es una ciudad muy bonita y lo más representativo es la Universidad, que está en la parte alta, y que fue fundada por el Rey Dionisio. Pagamos 5 euros de entrada para ver la Biblioteca Joannina y la Capilla de San Miguel, que son una preciosidad, pero nadie nos explicó nada. De la biblioteca se baja a la prisión, que también hay en la Universidad de Alcalá. Se entra por la Puerta Ferrata y hay una torre con un reloj que se ve desde toda la ciudad.




Ví dos estudiantes con toga, y me dijo Raquel que la usan para las celebraciones, y que los estudiantes de primer año tienen prohibido usarla.



En enero y febrero no hay clases, sólo exámenes. El patio al cual dan tanto la Capilla de San Miguel como la Biblioteca está en reparaciones.


Es una Universidad del Estado, pero hay que pagar unos 1.200 euros por año para estudiar allí. Ese pago se llama propina.
En la Universidad de Coimbra estudian muchos extranjeros, y tiene programas de intercambio con otras universidades.
Afuera de la Puerta Ferrata, la estatua del Rey Dionisio o Dinis con una cuerda al cuello, según Raquel la pusieron los estudiantes para protestar por alguna decisión de la Universidad.


Por allí pasa el trolley, hace mucho que no veía uno:


Al salir de allí pasamos por un gran acueducto y por el Jardín Botánico, y había un cartel que indicaba que cerca de allí estaba el Penedo da Saudade, o Piedra de la Añoranza, y parece que allí iba Pedro a llorar por la muerte de su amada Inés de Castro.
Don Pedro era hijo del Rey Alfonso IV, el Bravo, y se casó con Constanza, que era una princesa española. Constanza vino a Portugal a casarse y trajo a varias damas de compañía, entre ellas a Inés de Castro. El principe Pedro e Inés se enamoraron y fueron amantes. El romance no era bien visto en la Corte, y el Rey Alfonso estaba muy disgustado con la situación e intentó separarlos. La princesa Constanza murió al dar a luz a su tercer hijo, y Pedro se fue a vivir con Inés de Castro a un palacio de Coimbra que se llama La Quinta de las Lágrimas, y que hoy es un hotel de 5 estrellas.
Pero el 7 de enero de 1355, cuando Pedro se había ausentado de la ciudad, tres personas aparentemente enviadas por el Rey Alfonso fueron al Palacio y mataron a Inés. Poco tiempo después, murió el Rey y Pedro asumió el trono, sacó al cadáver de Inés de su tumba, le colocó la corona de reina y obligó a toda la Corte a besarle la mano.
Pedro tuvo hijos con su esposa Constanza y con su amante Inés. Un hijo de cada una de ellas fue rey de Portugal. Fernando, hijo de Constanza, y Joao, hijo de Inés de Castro, que fue padre del famoso Henrique el Navegante.
Cruzamos el río Mondego por el Puente de Santa Clara. De allí se ve en una elevación el convento de Santa Clara, donde está enterrada la Reina Santa Isabel, esposa de Dinis o Dionisio.
Salimos de Coimbra rumbo a Batalha y llegamos enseguida. El Impresionante monasterio de Santa María de la Victoria que hay allí fue construido en el siglo XIV por Joao I, hijo de Pedro e Inés de Castro, en agradecimiento por haber ganado la batalla de Aljubaroja a los españoles, siendo los portugueses mucho menos poderosos que sus enemigos.




En el Monasterio está la tumba de Henrique el Navegante, sus hermanos y sus padres Joao I y Filipa de Lancaster.


En la plaza frente al Monasterio, la estatua de San Nuno de Santa María, que no me quedó claro quien era.
En los alrededores del Monasterio hay bares, restaurantes y tiendas. Comimos unos sándwiches y compré beijinhos das caldas, que son rosquitas como las que venden en la fiesta de Santa Lucía.
De allí fuimos a Nazaré que es una ciudad sobre el océano Atlántico, y estacionamos en el mirador.


Hay una capillita en el lugar donde un fraile escondió una imagen de la Virgen de Nazaré, que fue encontrada varios siglos después y colocada allí.


Ahora la imagen ya no está allí, sino en una iglesia que está enfrente, pero ya no tengo más ganas de entrar en las iglesias, total después de todas las que visité ya tengo lugar ganado en el cielo. De allí se ve hacia abajo la ciudad, la playa y el mar. Estuvimos un ratito y nos fuimos. Ya hacía 15 grados, pero había mucho viento.
La última parada antes de llegar a Lisboa fue en Obidos, un lugar encantador. Una pequeña ciudad de piedra a 75 km de Lisboa, y cerca de la ciudad de Leiria, rodeada de murallas con callecitas que suben y bajan, y donde se toma la ginjinha, que es licor de guinda en un vasito diminuto de chocolate que después se come y que vale un euro.


El rey Dinis le regaló Obidos a su esposa Santa Isabel como regalo de boda. Fuera de la muralla hay un gran acueducto mandado construir por la Reina Catarina.


Caminamos por las callecitas, tomamos ginjinha y nos comimos el vasito de chocolate, y una hora después estábamos en Lisboa.





El bus paró en el Hotel Marriott, conseguimos nuestras valijas y nos tomamos un taxi al NH Liberdade. Estamos en el noveno piso, y mañana voy a sacar fotos desde el balcón, se ve el Castillo de San Jorge iluminado.
Por fin nos relajamos y se nos hizo tarde, pero teníamos un poco de hambre, nos fuimos al Mc Donalds de Plaza Rossio a comer algo. 

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