miércoles, 8 de agosto de 2012

VIAJE A GRECIA Y ESTAMBUL - DE CORFU A KALAMBAKA


4/2/2010: A las 7 estábamos desayunando y a las 8 salimos del hotel hacia el puerto. Yo no sabía exactamente la hora de la salida de los ferries, pero salen y llegan permanentemente. A las 8,22 llegué a la ventanilla y el empleado me dijo que el ferry salia 8,30 y que tenía tiempo de tomarlo. Tenía temor de no encontrar la entrada pero era ahí nomas y subimos. Era un poco más chico que el que nos trajo pero igual caben camiones con acoplado.




En una hora y media estábamos nuevamente en Igoumenitsa y camino a Kalambaka.
Es un dia de sol y no hace mucho frío. Pregunté y tomé la autopista a Ioannina, en la cual hay varios túneles que atraviesan las montañas. Muy poco tráfico, pero bastante bien señalizada. Llegamos a las 11. Ioannina esta a orillas de un gran lago, y nos sentamos a tomar un café en un bar con ventanales hacia el lago. Se ven las montañas nevadas.




Hicimos 50 km más y llegamos a Metzovo, hermoso pueblo de montaña pero lleno de nieve. Los pinos tenian copos de nieve y había autos con gran cantidad de nieve en los techos. Era muy bonito pero me dio mucho miedo de manejar allí. Había muchos autos, Axel queria parar a sacar fotos y yo le decía que era hermoso pero que me quería ir rápido, que sacara las fotos por la ventanilla. Queriendo huir me metí por un camino en bajada, más abajo habia más pendiente, y queria retomar, pero el auto no queria dar marcha atrás, soltaba el freno de mano y se iba para abajo. Nos bajamos, no se veia nadie cerca, eran las 2 de la tarde y no me imaginaba como podía terminar la aventura.

Un rato después se acerco la máquina barredora de nieve. El hombre sólo hablaba griego, pero por señas me dijo que lo único que podía hacer era llamar un remolque que me iba a cobrar. Le dije que si, llamó por telefono y se fue.
Quince minutos despues decidí subir a buscar ayuda. Caminé como 300 metros en subida y encontré a un hombre joven, a quien le expliqué lo que me pasaba. Hablaba muy poco inglés, pero me vio tan desesperada que me hizo subir a su auto, bajó conmigo, se metió en el auto y logró darle marcha atrás. Primero lo dejó que cayera un poquito y despues apretó el acelerador con la marcha atrás. Le agradecí, le pregunté cómo se llamaba y me dijo que Spiros. Le dije que me iba a acordar siempre de él.




Fuimos a tomar algo para reponernos del susto y pregunté por el camino a Kalambaka. Me volví a perder y salimos a la estación de ski. Le pregunté a dos hombres que estaban subiendo a un auto y me dijeron que los siga, que me iban a mostrar el camino. Cuando llegamos a donde yo me tenia que desviar paró y por la ventanilla me indicó con la mano que allí tenía que doblar. Así de amables son los griegos.
Tuve que preguntar dos veces más porque Kalambaka no aparecia en ningún cartel. Hice muchos kilometros de camino de montaña, pero ya sin nieve.
Finalmente llegué a una ciudad que yo pensé que era Meteora y me metí en una estación de servicio. El auto usa nafta unleaded, que supongo que es sin plomo. El que me atendió era un ex marino que conocía toda América y habia estado en el puerto de La Plata, y me hablaba en una mezcla de castellano e italiano. Cargué nafta y le pregunté por Kalambaka y era esa ciudad. Le dije que iba al hotel Arsenis. Me preguntó si tenia el telefono, me hizo pasar a la oficina, llamó al hotel y estuvo hablando como quince minutos en griego (????). Finalmente cortó y me dijo que venían en camino para guiarnos. Enseguida llegó una señora, a quien seguí y llegamos al hotel, que no está en la ciudad sino en un lugar apartado. Había llegado también un grupo de argentinos con quienes ya nos cruzamos en Santorini y en Atenas. Cenamos alli mismo, el dueño, Kostas, hizo pollo y cerdo en una parrilla. Axel tenia los pies muy fríos y azulados porque habia estado pateando la nieve con las zapatillas de tela, y me prestó un caloventor. Estamos en zona de montaña y hace frío.










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